Archive | marzo 2013

Desubicado

Desubicado. Así me encuentro.

Mal acomodado, mal elaborado, mal pensado. Es difícil comprender las formas de entendimiento social que atropellan a todas y cada una de las personas que se mantienen dispuestas a relacionarse con todos, con todas. Es difícil comprender – a veces – los sentimientos que se esconden detrás de la sonrisa falsa que lanzan, de la conversación hipócrita que se arma o de la acción insulsa que se amarra a algún pensamiento vago e indiscriminado.

Ni izquierda, ni derecha. Ni al frente, ni a los lados. Para ningún lado, así de claro.

Es incómodo, demasiado incómodo cuando intentas ocultar las expresiones primitivas del ser humano, sólo por no amargar uno o varios momentos. Uno trata de pasar todo con un trago amargo, un trago amarillo y con olor a madera; en las rocas y sí, un amarillo amargo.

¿Acaso no es cortesía salir y perderse solo un rato, con el fin de generar espacios que a leguas permitirán fomentar las discusiones de discernimiento y amor que se anhelan cada tanto? ¿Acaso no es cortesía salir y perderse solo un rato, con el fin de generar espacios donde los cuerpos puedan agruparse, rearmarse u odiarse al son de una brisa cálida, una brisa helada o una simple brisa que cruza el armario, el pasillo, el cuarto? ¿Acaso no es cortesía salir y perderse solo un rato, con el fin de generar espacios donde las palabras formen versos extraños, las lenguas se entrelacen formando una especie de círculos y espirales, todas llenas de saliva, pasando escalofríos y espasmos musculares?

Quizá, sólo quizá, sea una hermosa cortesía que era imperativa de otorgar.

Y no siendo más: Desubicado. Así me encuentro.

Desubicado.

Andkristur Esteban Zapata

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Autopsia

Es el único cuerpo en días que llega a éste anfiteatro olvidado. Dicen los policías que se trata de un asesinato o un suicidio. Fue encontrado al frente del viejo teatro, desnudo y con heridas de bala, cigarrillos y una botella de tequila a medio tomar.

Bitácora: Autopsia #33456, 2013. Hora: 03:30 am.

Mujer. De 18 a 20 años de edad. Única herida de bala ubicada en la parte izquierda de su cabeza: sien, para ser exácto. Temperatura Corporal: 10 °C y disminuyendo. Perforaciones controladas en su cara. Posee tres tatuajes al rededor de su cuerpo. Piel levemente fracturada: posiblemente por algún animal doméstico. Preparando el cadáver para realizar incisión en Y y proseguir.

Me siento extraño pensando en lo bella y atractiva que me resulta. Si hubiera tenido la oportunidad de conocerla, la hubiera invitado a un café y comenzar una gran conversación. La hubiera invitado a mi apartamento a cenar y a disfrutar de un buen vino tinto. La hubiera tratado de seducir y, si se presentaba la oportunidad, le hubiera hecho el amor de una manera única; de una manera que nunca, aun muerta, pudiera olvidar.

Continuación del procedimiento.

Incisión en forma de Y en proceso. Midiendo grosor del tejido subcutáneo: 3.5 centímetros. Retirando la piel para ser ubicado en el cubo con número equivalente al de ésta autopsia. Tomando muestra de líquido brotando del abdomen. Comenzando succión de sangre.

Que piel tan suave. Si hubieramos hecho el amor en mi habitación, en mi sala, en mi baño o en mi auto, hubiera recorrido todo su cuerpo con mis ojos, mis dedos, mis labios, mi cuerpo. Hubiera disfrutado segundo a segundo sentir esa suavidad sobre mi pecho, mi pélvis, mis piernas, mi espalda: por todos los rincones conocidos.

Si hubieramos hecho el amor en mi habitación, en mi sala, en mi baño o en mi auto, hubiera mordisqueado sus labios, sus brazos, su cuello, sus senos, su abdomen, sus dedos, su pélvis, sus piernas, sus orejas, su cabeza. Hubiera jugado al canibal, pensando que al mordisquear tan suave y esplendoróso cuerpo, le arranco la piel cuan escalpelo.

Retiro parrilla costal removiendo cartílago y hueso. Tomando muestra de líquido presente en el pecho del cadáver y se procede con succión de exceso de sangre.

Realizando inspección visual de órganos: Tráquea y esófago presenta deterioro producido por exceso de nicotina. Pulmones evidentemente deteriorados. Estómago en buen estado con un tamaño promedio. Hígado algo inflamado; posible inicio de hígado graso producto del consumo excesivo de cigarrillo. Páncreas al parecer en buen estado. Intestino grueso y delgado, sin signos aparentes de lesión externa.

Nota mental: No volver a fumar.

Si hubieramos hecho el amor en mi habitación, en mi sala, en mi baño o en mi auto, hubiera contemplado todo su cuerpo de una manera tan única, que cualquier artista o escultor podría envidiarme. Hubiera recorrido toda su silueta milímetro a milímetro. Hubiera recorrido todo su cabello fibra por fibra. Hubiera seguido el recorrido de toda su mirada, desde que entra hasta que sale de mi casa.

Vaya que sabe distraerme, aun muerta, ésta mujer. Que antiético, antiprofesional y excesivamente extraño me siento con su cuerpo desnudo y abierto. ¿¡Cómo es posible que sienta deseos por un muerto!? No es por el cadáver, ni mucho menos, es por su presencia y su belleza que se irradia desde muy lejos.

Estoy en shock: ¿Cómo es posible que ésta tragedia haya sucedido? ¿Por qué, después de año y medio sin un maldito cadáver en éste anfiteatro, llega ella? ¿Por qué ella?

¡Estoy desesperado, angustiado! Necesito gritar. Tratar de revivir su corazón con mis manos… tratémos de que comience a palpitar. Ella puede vivir sin costillas. Yo la cuidaría y la alimentaría. La sangre succionada se puede volver a ingresar, eso no es problema.

¡Vive maldita sea! ¡Vive!

Anticristo Esteban

Lost in the void

Una tonada corta; una tonada larga.

Sonidos sintéticos – como mi cuerpo – que invaden cada rincón de tu mente, como si de un virus tratase, como si de una mala conducta infectase.

Los caminos, aunque opuestos, siempre terminan en el mismo lugar. Siempre terminan en un mismo paisaje con un mismo sol poco radiante, naranja y grande. Siempre terminan en una montaña nevada, con árboles y sin animales. Siempre terminan en una estrada que tiene como destino la nada; la que es temida y a la vez amada. La nada.

¿Quién iba a pensar, por un momento, que las circunstancias afligidas gracias al espacio-tiempo, a las causa-efecto, terminarían de nuevo en el cero? ¿Quién iba a pensar que, como un reloj de manillas muy viejo, seguiría girando y encontrando sus punteros en todos los puntos esféricos del tiempo?.

Podría jurar, con ansias de equivocarme, que mis entrañas se tornan azules, muy azules, al pensar por un momento en el pasado, presente y futuro que siempre se caracterizarán por lo intenso. Azules, tan azules, como cuando un pequeño se suicida con una soga al cuello; tan azul como ese esfero – ¡que digo, lapicero! – que permitió que nuestros dedos se entrelazaran por momentos.

Azul, una nada azul. Algo que siempre deseo.

Anticristo Esteban